sábado, 27 de agosto de 2011

Trompos duncan

El trompo en si es un juguete consistente en una peonza acompañada de una cuerda. Enrollando la cuerda alrededor del trompo y tirando violentamente de uno de sus extremos a la vez que se lanza el conjunto contra el suelo, se consigue que el trompo rote sobre su punta, manteniéndose erguido y girando en el suelo. A lo largo de la historia su uso ha ido variando desde simple juego de niños hasta instrumento para prácticas de adivinación y chamanismo.


Ha sido uno de los juegos tradicionales más populares y extendidos en Latinoamérica, Japón y Europa, aunque ha sido sustituido paulatinamente por los juegos de nueva generación. Sin embargo, gracias a la aparición de otros tipos de peonzas como la Beyblade o el Levitron, aún posee cierta vigencia en el mercado y se ha desarrollado toda una plataforma en torno a él que desarrolla desde los trucos clásicos hasta elaborados estilos de competición.


El origen del año es más bien incierto aunque se tiene conocimiento de existencia de peonzas desde el año 4000 a. C., ya que se han encontrado algunos ejemplares, elaborados con arcilla, en la orilla del río Éufrates. Hay rastros de trompos en pinturas muy antiguas y en algunos textos literarios que citan el juego. Así, es mencionado en los escritos de Marco Porcio Catón el mayor, 234 - 147 a. C.), político e historiador romano. Además, el trompo aparece en los escritos de Virgilio, destacándose en su obra Eneida (siglo I a. C.).



De la misma forma, se han hallado trompos pertenecientes a la civilización romana. En el Museo Británico se conserva resto más antiguo del mundo, una inscripción exhumada en Beocia, cerca de Tebas, fechado en el 1250 a. C. en la que un niño ha dedicado al dios Zagreo gran número de juguetes, entre ellos un trompo con su látigo (stróbilo).



A Platón le servía como metáfora del movimiento y Aristófanes se confesaba aficionado al trompo. El poeta romano Ovidio (43 - 17 a. C.) también menciona el trompo en sus poemas. Aulus Persius Flaccus (34 - 62), otro poeta romano, decía que "en su niñez tuvo mayor afición al trompo que a los estudios". En el curso de unas excavaciones realizadas en Troya fueron encontrados unos trompos hechos de barro y otros ejemplares han sido desenterrados en Pompeya.


Como fuera el trompo siempre ha sido un artilugio que hemos utilizado por siglos como diversion infantil. Asi pues los del dia de hoy son recordados por todos los infantes de la decada de los sesentas a la fecha, cuando la compañia duncan que tambien fabricaba yo-yo's los comercializo masivamente.



Yo recuerdo haber tenido uno que otro en la infancia, y creo que muchos lo recordaran. Para los que lo logren que dibujen una sonrisa por el resto del dia.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo queria un trompo Duncan, pero mi mamá nada mas me compraba los piratas de afuera de la escuela

Jean Paul dijo...

Los Duncan ya fueron como los trompos de marca, los que los chavos con lana podían comprar, nosotros eramos de los de madera, era clásico por temporadas ver a todos los chavos saliendo de la escuela con sus trompos de madera haciendo el perrito, el columpio, la vuelta al mundo, etc. y creo que, sin desmerecer el crédito de los Duncan, los de madera se llevaron mas un grato recuerdo de todos los chavos de mas de una generación (ademas de que duraban mas, jeje).
Saludos amigo, me encanta tu blog.
Juan Pablo

Israel dijo...

"si no es Duncan, no es trompo..."

Luis S. R. dijo...

Yo si tuve Duncan, varios de hecho, uno tenia la punta metalica (las de plastico se gastaban o se quebraban) otro era doble, uno dentro de otro, y otro mas macizo mucho mas grande. Con todos podiamos hacer muchos trucos mi hermano y yo pero asi como todas nuestras cosas poco a poco pasaron a la historia y nos aburrieron, luego de ahi a la basura seguramente u_u.

trompos Y mas dijo...

http://www.tromposymas.mex.tl/ tenemos trompos de varias marcas, saludos

Dante dijo...

faltaron los trompos premier y los yoyos premier

Trancos10 dijo...

JAJAJJAJAJA, yo me acuerdo de las clasicas temporadas de trompo, todos llegabamos a la escuela con nuestros trompos nuevos con puntas de acero y los rellenabamos con cualquier cosa, desde papel higienico hasta plastilina, y lo mas divertido era jugar picotazo en donde siempre el nino mas taruguito a modo de bullying se le destruia el trompo a base de picotazos. Y si por algun motivo el pobre infeliz decidia salirse del juego a la mitad, pues para eso existia la despedida, en la que todos picoteaban el trompo en cuestion sin piedad hasta romperlo, no cabe duda que los ninos son (fuimos) crueles, JAJAJAJAJAJA...